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MÚSICA

Benito Martínez Ocasio selló su romance definitivo con el público argentino.
El paso de Bad Bunny por el Estadio River Plate con su gira "Debí Tirar Más Fotos World Tour" fue una cumbre de celebridades. Durante las tres noches (13, 14 y 15 de febrero), el artista puertorriqueño convirtió su segundo escenario, conocido como "La Casita", en el epicentro de la cultura pop argentina, donde varias figuras del país bailaron a la vista de 85.000 espectadores.
A diferencia de otros sectores VIP, "La Casita" permitió una cercanía inédita.
Primera noche: el debut contó con la presencia estelar de Tini Stoessel y María Becerra. Ambas artistas se volvieron virales junto al "Conejo Malo" durante el hit "Tití me preguntó".
Segunda noche: en pleno Día de los Enamorados, los invitados fueron Guillermo Novellis (La Mosca), Callejero Fino, Bizarrap, Mernuel, Bauletti y Coker. Una noche de cruces generacionales donde incluso sonó el cántico futbolero contra los ingleses.
Tercera noche: el cierre fue una verdadera fiesta de la farándula y la música urbana. En la estructura estuvieron Lali Espósito, Nicki Nicole, Tiago PZK, Luck Ra, Yami Safdie y el influencer Alejo Igoa.

De izquierda a derecha; Tigo PZK, Luck Ra, Lali, Nicki Nicole, Wanda Nara y Yami Safdie.
Más allá de la lista de invitados, el show dejó perlitas para el recuerdo. Bad Bunny lució una camiseta argentina con el número 19, un claro homenaje a los primeros años de Lionel Messi en la Selección. Además, la interacción con el público fue total. El artista bajó del escenario principal en varias ocasiones. Como si esto fuera poco, en la segunda noche, protagonizó un momento histórico al reunir a Cazzu, Duki y Khea para cantar el remix de "Loca", el tema que popularizó el trap local años atrás.
Cuando hablamos de "La Casita" se trata de una estructura escenográfica de 12.8 metros de lado que funciona como un escenario secundario flotante. Es ni más ni menos que una réplica de una vivienda humilde de Humacao, Puerto Rico (basada en el diseño de las casas de Levittown de los años 50).
El diseño estuvo a cargo de Mayna Magruder Ortiz. Tiene como objetivo simbolizar el "hogar" y las raíces caribeñas en medio de la magnitud de un estadio. Adentro, está totalmente ambientada con muebles retro, plantas naturales, televisores viejos y un bar donde los invitados VIP consumen bebidas en los ya icónicos vasos rojos.

Así es “La Casita”.
La mística de la casita no es exclusiva de Argentina. En cada parada de la gira, Benito invitó a la elite mundial a formar parte de la misma.
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